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El crack de Osama bin Laden

| Jesús Yáñez Orozco | Desde diarioalmomento.com

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Abril 21, 2017 17:11 hrs.
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En una distopía --antítesis de la utopía de fama, dinero y gloria deportiva de los gladiadores del balón-- histórica en el futbol mundial en los años 90s, dos aterradoras coincidencias hacen recordar el infausto caso del frustrado crack tunecino Nizar ben Abdelaziz Trabelsi, convertido en terrorista suicida de Al Qaeda: los aciagos momentos que vivieron los jugadores del club alemán Borussia Dortmund, durante el atentado contra el camión donde viajaban, en días pasados, y la llamada ’madre’ de todas las bombas --no nuclear-- lanzada dos días después por órdenes del presidente Donald Trump, contra uno de los países más pobres del planeta: Afganistán.

Cimbró al mundo el caso de Trabelsi -- sentenciado a cadena perpetua en una cárcel de Estados Unidos--, de novela orweliana, ex jugador profesional de la Bundesliga. Narraría, años después --durante su juicio tras el atentado, donde no participó, contra las Torres Gemelas de Nueva York, llamado 11/11--, el fugaz momento que lo convirtió en fundamentalista suicida del Islam (mujahidin: morir por la causa de Alá):

Fue cuando vio una foto de una niña palestina muerta en la Franja de Gaza. Esa imagen cambiaría su vida para siempre y lo persigue, necia, en prisión. Es un angelical recuerdo endemoniado en su conciencia encarcelada.

Osama Bin Laden --líder de Al Qaeda, asesinado en 2014-- se convirtió en negra luz en la oscuridad de su vida. Llegó a considerarlo un ’padre’.

Como futbolista, su historia es estudio de caso único, icónico, de un atleta profesional. Cómo, aparentemente, inmigrantes integrados al capitalismo europeo, terminan uniéndose a organizaciones terroristas. Y de paso derribó mitos del oropel que envuelve al mundo del balón.

Su saga dejó a muchos en Europa --no sólo aficionados al balompié--, con la boca abierta, preguntándose por qué un jugador profesional celebrado, de una de las ligas más importantes del planeta, con un futuro promisorio, se volvería contra el continente que había vivido durante más de una década.

No es casual que Trabelsi se haya radicalizado. La raíz por la que abraza el fundamentalismo parece estar influida en la política exterior de Túnez. Se caracterizó por su apoyo y convertirse en el anfitrión de los combatientes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) desde su salida, impuesta por el Líbano, siguiendo la invasión israelí en 1982.

Fue, además, uno de los países impulsores de la Unión Árabe del Magreb, constituida en febrero de 1989 --que coincide cuanto trabelsi se va a probar fortuna a Alemania-- concebida como un bloque político y económico en el norte de África, paralela a la Comunidad Europea: Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez. Además, pertenece a varias organizaciones de cooperación internacionales, como la Liga de Estados Árabes, La Unión Africana (UA) y la Comunidad de los Estados saharui-sahariano
Como entonces, con Trabelsi, también ahora causó estupor internacional la explosión de tres artefactos, en la ciudad de Dortmund, que hicieron cimbrar el camión donde viajaba el Borussia. Hizo volar vidrios e incendió la parte trasera de la unidad.

Se dirigía a un partido para enfrentar al Mónaco, el pasado 11 de abril. Era juego, que se suspendió, correspondiente a los cuartos de final de la Liga de Campeones. El acto terrorista, según arrojan las primeras investigaciones, provocó heridas al zaguero español Marc Bartra y a un escolta policial.

El futbolista fue alcanzado por los vidrios del camión que reventaron por la explosión y fue operado de la muñeca derecha unas horas después. Será baja por varias semanas. Publicó en su cuenta de Instagram que todo había salido bien y agradeció las muestras de apoyo.

Al enterarse por el sonido local del estadio Signal Iduna Park –con capacidad para 80 mil, 645 espectadores--, que Borussia había sufrido el atentado cuando viajaba en autobús rumbo al partido, aficionados del rival, el AS Mónaco, hicieron gesto solidario, poco común.

El anunciador informó que el equipo había sido agredido, lo que causó temor y expectación en la afición. Los aficionados de Mónaco, visitantes, empezaron a brindar apoyos, con un grito que hizo enchinar la piel: ’¡Dortmund… Dortmund…!’
La detención de un sospechoso y el hallazgo de una carta cerca de donde estallaron los artefactos explosivos contra el autobús, hace suponer a la Fiscalía General de Alemania que se trata de un atentado de reinvindicación del fundamentalismo islamita.

Sin embargo, el pasado 21 de abril se desvaneció esta suposición. La Policía alemana detuvo este viernes al presunto autor del ataque al autobús del Borussia, según ha informado la Fiscalía federal, que ha precisado que no cree que tuviera cómplices.

De acuerdo con la Fiscalía, el detenido es un hombre de 28 años identificado como Sergei V. con doble nacionalidad rusa y alemana. Según la versión oficial, el ataque no tiene connotaciones políticas. Está relacionado con especulaciones bursátiles, ya que su autor pretendía hacer caer el valor de las acciones del equipo de futbol para obtener un gran beneficio.

El hecho saltó a las portadas de diarios deportivos e información general, se destacó en medios electrónicos y se hizo viral en redes sociales.

Dos días después del atentado contra el camión del equipo germano, hubo otro acto que, también, paralizó al mundo. El presidente Donald Trump confirmó ese día que autorizó el lanzamiento sobre Afganistán de la mayor de las bombas no nucleares del arsenal militar estadunidense –llamada la ’madre de todas las bombas’-- en una operación contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) que calificó de ’exitosa’.

Trump --neofascista con la bendición de Dios--, como presidente de EU y Bin Laden –en vida— tenían un discurso similar, delirante, de exclusión de la diferencia: xenófobo, misógino. El primero tiene sus apóstoles, marines estadounidenses. El segundo, contaba con mujahidines, mártires de Alá.

Después del atentado del11/11 en Nueva York, el gobierno estadounidense, encabezado por George W. Bush, ordenó la invasión del país afgano, a la caza de Bin Laden, autor intelectual de los ataques a las Torres Gemelas y otras áreas estratégicas, como el Pentágono.

Fue asesinado en Paquistán, 10 años después, en mayo de 2011 por marines de EU, en una operación conjunta con la policía local. Desde 2001 octubre a la fecha, hay más de 28 mil soldados estadounidenses, que derrocaron a los talibán, que albergaba la red de Al Qaeda, pues tiene vínculos con el Estado Islámico, al que Trump declaró la guerra.

Nizar Trabelsi es el único jugador profesional que se ha convertido en terrorista del Islam en el mundo. Nació el 2 de julio de 1970, Debutó en Club Sportif Sfaxien, Túnez, fundado en 1928, uno de los más importantes del país africano. En la página web del equipo, está considerado entre sus mejores jugadores. Futbolista semiprofesional, en 1988 llega como prometedor crack a Europa.

Al año siguiente realiza una prueba con el Standard de Lieja. No la pasa. Viaja a Alemania y allí logra un contrato con Fortuna de Düsseldorf. En Bélgica, al parecer, coincidió con el futbolista mexicano Carlos Hermosillo Goytortua quien, por esas fechas probó suerte en el futbol belga, pero fracasó. Militó, luego, en tres de los cuatro equipos más populares de su país: América, Guadalajara y Cruz Azul.

México, futbolísticamente, tiene una amarga experiencia con Túnez. Cayó 1-3 y acabó en la última, de 16 posiciones, y su rival quedó en el noveno lugar. Con la goleada 7-0 ante Chile, en la Copa América, del año pasado, son dos de los momentos más aciagos del llamado, con sorna, Tritanic. Amén de las tres que ha sido eliminado de una Copa del Mundo.

Cuando Nizar llegó a Fortuna, su dirigencia pensó que había encontrado un delantero prometedor cuando firmó Trabelsi en 1989. Pero el equipo pronto lo dejó, y de acuerdo con informes de los medios, se desvió de equipo en equipo, abrazó una adicción a la cocaína, alcohol y sexo. Cercenó su promisorio futuro. Acumuló delitos penales y fue encarcelado. Formaba parte de una red de tráfico de diamantes.

Abortó su carrera en el modesto VFR Neuss, equipo de ligas menores en Alemania. En sus últimos años como profesional fue víctima de la influencia del jordano Abu Qatada y del egipcio Abu Hamza, señalados por el FBI y la policía española como piezas de Al Qaeda en Europa. Comenzaron a ‘meterse’ en la cabeza de Trabelsi para que finalmente se uniera en 1998 a los talibán en Afganistán.

Sonaba a contrasentido que un inmigrante del norte de África, aparentemente integrado, que jugó futbol profesional en Alemania a finales de 1980 y principios de 1990, y de acuerdo con informes de los medios, que no abrazó el Islam radical hasta mediados de la década de 1990 después de un período de la pequeña delincuencia y el abuso de drogas.

Nizar y Maradona estuvieron hermanados por la droga, llamada, diabólicamente, dama blanca. En Marzo de 1991, tras el triunfo 1-0 sobre el AS Bari, El Pelusa dio por primera vez positivo un examen antidopaje: cocaína. Fue suspendido 15 meses por la Federación Italiana de Futbol. Es el principio de su declive. Y su magia y estrella comienzan a apagarse. Similar a la del jugador tunecino.

En 1995, con sólo 25 años, el jugador tunecino colgó los botines. Tras vivir en La Meca, se cree que en 1998 viajó a Afganistán, a un campamento jihaidista, en Jalalabad, donde empieza a militar en Al Qaeda. De hecho, conoce personalmente a Osama, que lo convierte en uno de sus mártires.

Según las autoridades belgas, Trabelsi fue reclutado después de salir de una prisión alemana por los fundamentalistas islámicos en una mezquita en Dostrum, ciudad en el noroeste de Alemania.

También frecuentaba esta mezquita Djamel Beghal, quien –según otra versión de prensa-- convenció a Trabelsi para ir a Afganistán y, más tarde, declarado culpable de planear atacar la embajada de Estados Unidos, en París.

Nizar cambió los arreos de juego, la mezclilla y los trajes, por la vestimenta árabe: El thawb, thobe o suriyah, argenta túnica talar, larga y ancha. En verano es blanca y de algodón, y en invierno, oscura y de lana. Y el kafiyyeh, prenda de tipo cultural que usan los hombres sobre la cabeza. Es usado muchas veces para demostrar orgullo por la identidad árabe.

Cuando Treblesi se hizo muyahidin, eliminó las rastas, se rapó la cabeza y dejó luenga barba. Llenó su vacío existencial con más vacío: fanatismo religioso. Otra alba droga, igual que la cocaína: la fe.

Trabelsi se endureció y se reunió con otros fundamentalistas en Bruselas y Londres. Y se asoció con Takfir wal-Hijra, un grupo radical islámico vinculado con el asesinato del cineasta holandés Theo Van Gogh, biznieto del célebre pintor Vincent Van Gogh. Era el 2 de noviembre de 2004. Había hecho un filme sobre el islam y recibió amenazas de muerte. Pero rechazó protección policiaca.

Un año antes de su juicio, en una entrevista en la radio de la cárcel, Trabelsi dijo mientras aprendía a mezclar explosivos en el campamento de entrenamiento de Al Qaeda, llegó a amar a Bin Laden "como un padre."

No cualquiera tenía el privilegio de estar cerca de Osama. El exfutbolista había abrevado del Corán. Por la información periodística, se trasluce, era carismático, sencillo, amoroso, solidario, atento, inteligente.

Su primer encargo es un atentado en Bélgica, en concreto en una base militar aérea de la OTAN, Kleine Brogel, encabezada por EU, donde él y otros acólitos de Alá querían detonar un camión cargado de explosivos. Pero no llegó nunca a participar en el atentado.

Dos días después del 11-S, en 2001, Trabelsi fue detenido en Bélgica, con otras 17 personas. Dos años después, 2003, condenado a 10 años de prisión, en el juicio por terrorismo más grande de ese país.

En 2004, Estados Unidos pidió su extradición. Pose pruebas de que Trabelsi planeaba atentar contra intereses estadounidenses. En 2013, nueve años después, se produce su extradición y en la actualidad cumple condena de cadena perpetua en una prisión de Washington DC.

Un gran jurado –civil, no militar-- acusó al exfutbolista, en 2006, por conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses fuera de los Estados Unidos, intento de usar armas de destrucción masiva, conspiración para proveer apoyo material y recursos humanos a una organización terrorista extranjera.

Su abogado logró que el Gobierno belga le indemnizara con 60 mil euros –cerca de un millón 200 mil pesos-- por considerar la justicia belga que la extradición no se había realizado de acuerdo con los tratados internacionales.

"La historia de Nizar Trabelsi es similar a las de muchos de los otros 40 presuntos terroristas perseguidos en Bélgica desde el 9/11", decía Glenn Audenaert, entonces director del Servicio de Policía Federal en Bruselas, tras el aressto del ex futbolista.

"Trataron de llegar a ser parte de una sociedad multicultural, pero, por alguna razón, no encajaron".

En prisión, Trabelsi, como película muda mira, una y otra vez, en su pensamiento, fugaz, cómo fue detenido. Fue en un apartamento, en Uccle , cerca de Bruselas , Bélgica , el 13 de septiembre de 2001. Él también fue implicado por el británico Saajid Badat , quien alegó que los dos habían conspirado con Richard Reid, supuestamente, para hacer estallar dos aviones con destino a EU el uso de bombas de zapatos de forma simultánea.

Un año antes de su juicio, en una entrevista en la radio de la cárcel, Trabelsi dijo mientras se aprendía a mezclar explosivos en el campamento de entrenamiento, él llegó a amar a bin Laden "como un padre."

Según analistas, hasta antes del caso Trablesi, la prolongada lucha de Europa con los terroristas comenzó mucho antes del 11 de septiembre. Durante 30 años, el Viejo Continente había resistido los ataques de grupos extremistas de izquierda -- de la Baader-Meinhof, en Alemania, y las Brigadas Rojas, en Italia, a grupos separatistas como el Ejército Republicano Irlandés, en Gran Bretaña, y el grupo separatista vasco ETA, en España -- sólo para encontrarse a mediados de la década de 1990 con una nueva adversario: los militantes islámicos.

Por lo que se sabe a la fecha, pese al creciente número de personas con vínculos terroristas que viven y que planean la violencia en Europa, las agencias de seguridad no han sido capaces de mantener el continente relativamente libre de los ataques. Incluso ha empeorado con el discurso bélico del presidente Trump contra el Estado Islámico.

Nizar Trabelsi, Dios del balón y mártir de Alá.

tzotzilyaoro@hotmail.com
pumaacatlanunam@gmail.com
@kalimanyez

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