| guerrerohabla.com

’Has de ver cosas mayores’


’El que odia a su hermano es un homicida’

’Has de ver cosas mayores’

105 vistas

Enero 05, 2019 05:06 hrs.
Periodismo Internacional › México
› guerrerohabla.com

5 De enero 2019

Memoria de San Juan Neumann, obispo


La Palabra de Dios
Primera lectura
1 Jn 3, 11-21
Hermanos: Éste es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros, no como Caín, que era del demonio, y por eso mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus propias obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas.

No se sorprendan, hermanos, de que el mundo los odie. Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida tiene la vida eterna.

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos. Si alguno, teniendo con qué vivir, ve a su hermano pasar necesidad y, sin embargo, no lo ayuda, ¿cómo habitará el amor de Dios en él?

Hijos míos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad, y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 99, 2. 3. 4. 5
R.(2a) Alabemos a Dios, todos los hombres.
Alabemos a Dios, todos los hombres,
sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo.
R. Alabemos a Dios, todos los hombres.
Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él fue quien nos hizo y somos suyos,
que somos su pueblo y su rebaño.
R. Alabemos a Dios, todos los hombres.
Entremos por sus puertas dando gracias,
crucemos por sus atrios entre himnos,
alabando al Señor y bendiciéndolo.
R. Alabemos a Dios, todos los hombres.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eternal su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba.
R. Alabemos a Dios, todos los hombres.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros.
Vengan, naciones, y adoren al Señor,
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.
R. Aleluya.

Evangelio
Jn 1, 43-51
En aquel tiempo, determinó Jesús ir a Galilea, y encontrándose a Felipe, le dijo:
"Sígueme". Felipe era de Betsaida, la tierra de Andrés y de Pedro.

Felipe se encontró con Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió
Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José". Natanael replicó: "¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y lo verás".

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús


Reflexión del Evangelio de hoy
’El que odia a su hermano es un homicida’
El tema del amor es central en San Juan, tanto en su evangelio como en sus cartas. No se cansa nunca de hablar de él, porque sabe lo importante que es para un cristiano. Hay un argumento que repite constantemente. En el amor, como en todos los demás puntos, los cristianos tenemos que imitar a Jesús. Nuestro referente es siempre Jesús. Lo mismo que él nos ha amado, debemos amar nosotros a nuestros hermanos. Lo mismo que él entregó su vida por nosotros, nosotros debemos entregar la vida por los demás. Y es consecuente al hablar del odio, que ocupa el puesto opuesto al amor. Llega a decirnos que el que odia a un hermano permanece en la muerte y es un homicida. Si el amor produce la vida, el odio produce la muerte.

Por eso, porque sabe que aquí nos jugamos mucho, nos jugamos ’la vida’, nos exhorta a amar con los hechos y no solo con las palabras a nuestros hermanos. Si vemos a alguno en necesidad y le podemos ayudar debemos, llevados por el amor, ayudarle, es decir, amarle.



’Has de ver cosas mayores’
Lo decisivo para un cristiano es el encuentro con Jesús. Aun con las características personales de cada uno, hay algo común en todos los que encuentran a Jesús o, más bien, son encontrados por Jesús. Antes o después, Jesús les explica quién es él, para confesar: ’Tú eres el Hijo de Dios’ y lo mucho que les ama. Como consecuencia de este encuentro, Felipe, Natanel, y tantos y tanto millones de personas hasta el día de hoy han decidido seguir a Jesús hasta el final: ’Te seguiré donde quiera que vayas’.

Jesús no se queda con lo revelado en el primer encuentro. A todos sus seguidores, poco a poco, les hace ’ver cosas mayores’. Es capaz de regalarles su potente luz para que logren recorrer el camino terreno con luz suficiente, sin las sombras de las tinieblas. Es capaz de asegúrarles que nunca les dejará solos, que andará el camino con ellos. Es capaz, de regalarles su potencia amatoria para que logren amar como él ama y a todos los que él ama. Es capaz de prepararles una estancia en casa de su Padre Dios para que disfruten de la felicidad total por toda una eternidad. Es verdad, Jesús, después de nuestro primer encuentro con él, ’nos hace ver cosas mayores’.

Fray Manuel Santos Sánchez
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Ver más


Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor