Sigue en la impunidad, el asesinato del cardenal Posadas


A 25 años, ni detenidos ni avances; el abogado de la Arquidiócesis de Guadalajara exige resultados

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Sigue en la impunidad, el asesinato del cardenal Posadas

Religión

Mayo 24, 2018 18:12 hrs.
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El cardenal Posadas Ocampo fue asesinado el 24 de mayo de 1993 en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara Miguel Hidalgo y Costilla, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga.

CIUDAD DE MÉXICO.

Han pasado 25 años del asesinato del cardenal y arzobispo de Guadalajara Juan Jesús Posadas Ocampo y quienes han seguido paso a paso la investigación del homicidio exigen al presidente Enrique Peña Nieto y a la Procuraduría General de la República que esclarezcan verazmente la muerte del líder católico para concluir el caso.

De acuerdo con el abogado de la Arquidiócesis de Guadalajara, José Antonio Ortega, el homicidio fue un crimen de Estado y los logros en la investigación son que el caso sigue abierto y que existen declaraciones que apuntan hacia un mismo sentido.

’El asunto, a pesar de que la averiguación previa está abierta, está parado, lo tienen congelado y a 25 años todavía no hay responsables que hayan sido puestos a disposición de un juez, los verdaderos responsables no han tenido castigo y el asesinato del cardenal Posadas sigue impune. El grupo que participó en el homicidio del cardenal no ha sido tocado’, expuso Ortega.

Incluso, los abogados que han llevado el caso Posadas presentarán en los próximos días una carta a los cuatro candidatos a la Presidencia para que se comprometan a que el homicidio se resuelva.

’Yo esperaría que quien quede de Presidente retome el asunto y hubiera voluntad política para aclarar este magnicidio. Fue un crimen que se dio con la participación de algunas autoridades del Estado mexicano.

’Se debe reactivar, hay varias líneas de investigación abiertas que se pueden continuar y con un esfuerzo mínimo se puede ejercer acción penal contra algunos’, puntualizó.

Actualmente la PGR mantiene abierta la indagatoria por el asesinato del religioso. En el expediente se menciona la participación de dos organizaciones criminales: Los Arellano Félix, liderados en ese entonces por Benjamín Arellano Félix, y el Cártel del Pacífico, encabezado por Joaquín El Chapo Guzmán.

La dependencia federal mantiene que el asesinato se debió a una confusión, lo que llevó incluso a que los miembros del Cártel de Tijuana se reunieran con el entonces nuncio apostólico Girolamo Prigione.

Muerte

La tarde del 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto Internacional de Guadalajara Miguel Hidalgo y Costilla, ubicado en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, fue asesinado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, junto con otras cinco personas.El arzobispo jalisciense se encontraba en el estacionamiento del aeropuerto para recibir al entonces nuncio apostólico en México, Girolamo Prigione, al descender de su automóvil Grand Marquis color blanco se desató un tiroteo; 14 balas se impactaron en el cuerpo del cardenal, lo que le ocasionó la muerte.

El acontecimiento provocó gran controversia en las esferas políticas y judiciales del país al no conocerse los móviles del homicidio y las causas reales del tiroteo en el que falleció el mitrado.

A escondidas

Diciembre de 1993 y enero de 1994, apenas siete meses después del asesinato del cardenal Posadas Ocampo, quedaron marcadas por la reunión entre el nuncio apostólico en México, Girolamo Prigione y los narcotraficantes Ramón y Benjamín Arellano Félix, líderes del Cártel de Tijuana.

Las entrevistas entre el diplomático vaticano y los Arellano Félix sucedieron luego de un intercambio de cartas tras el cual Ramón viajó a la Ciudad de México, el 14 de diciembre de 1993, mientras que Benjamín lo hizo el 16 de enero siguiente.

Tras la revelación del encuentro, dado a conocer por Excélsior, hubo un escándalo que cimbró a la propia Conferencia del Episcopado pues su cúpula no estaba enterada de la reunión y tuvo que ser aclarada por el propio representante del entonces Papa Juan Pablo II.

Tiempo después se supo que la entrevista de Benjamín Arellano con el nuncio duró unos 45 minutos, y éste le dijo que la verdad de lo ocurrido en el aeropuerto de Guadalajara eran cosas que no se iban a saber nunca de manera oficial, pero que ni él ni su hermano tuvieron algo que ver.

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